Santiago Valencia, entre la política y la bicicleta

||Santiago Valencia, entre la política y la bicicleta

Con solo 34 años Santiago Valencia ha logrado estar en lo más alto de la política nacional. En su paso por la Cámara de Representantes se convirtió en uno de los principales impulsores del nuevo código de policía, a la vez que se mostró en contra de proyectos como el nuevo sistema de regalías y la creación de las 16 circunscripciones de paz.

Detrás de este abogado de la Universidad Sergio Arboleda, dispuesto a defender a capa y espada sus ideales en un ambiente hostil como el Congreso, se esconde un hombre amable, dedicado a su familia y apasionado por el deporte. No hace falta mucho para que quien hable con él se dé cuenta de que se encuentra frente a alguien carismático y sencillo, algo poco común en un político.

Valencia es un paisa arrolado, o un rolo bien paisa. Se crió en Bogotá pero la mayor parte de su vida la ha pasado en Medellín, ciudad que ama y en la que conoció a Sandra, su eterna compañera, con quien espera un bebé.

Desde pequeño se caracterizó por ser un deportista empedernido. Quienes lo conocen saben de su afición al ciclismo. Suele salir cada mañana y rodar por las carreteras, siempre concentrado y disfrutando del aire libre y la calma que tanta falta le hace cuando pasa largas horas en una plenaria en el Capitolio.

“La bici para mí tiene un carácter espiritual. Es un deporte muy solitario, en el que puedo encontrarme conmigo mismo. Cuando monto es como si tomara un respiro y escapara de los problemas y la rutina. Es un momento en el que puedo reflexionar y sacar lo mejor de mí”, comenta Valencia.

Muchos lo conocen por su bicicleta, pero los más cercanos saben que intentó jugar rugby, y también ama el fútbol. “Soy hincha del Atlético Nacional, y he podido verlo campeón muchas veces. Por ejemplo, tuve la fortuna de estar en el estadio cuando ganó la Copa Libertadores”.

Otro ingrediente que sacude las fibras de Santiago Valencia es la música. Siempre lo apasionó, e incluso tuvo algunos intentos por incursionar en este mundo en su adolescencia.

De la banda marcial de su colegio pasó a crear un grupo de ska y una orquesta de salsa. “Todos fueron intentos de un pelado, nunca nada profesional. Pero siempre me ha gustado la música. Me encanta, sin importar el género. No me importa escuchar un buen rock, una salsa y hasta el reguetón, dependiendo el momento”.

Pero cuando no está en su bici ni escuchando música, busca cualquier cosa qué hacer. No le gusta quedarse quieto y prefiere estar siempre ocupado. Por eso, cuando está en su casa se dedica a la cocina, elaborando deliciosos platos para disfrutar junto a su esposa. “Cocinar le es fácil, me gusta. Además normalmente el que cocina no lava los platos”, dice en medio de risas.

Hoy Santiago Valencia busca una curul en el Congreso, y sueña con poder emprender un negocio, para que la política ya no sea su trabajo sino aquello que hace por gusto y vocación.

By | 2018-02-27T17:08:08+00:00 Febrero 25th, 2018|Uncategorized|